En el pasado mes de agosto formulamos el proyecto número 200 en Perú, tras 32 años de historia del Área de Cooperación de Madre Coraje. Formular un proyecto es un proceso complejo, estresante y absorbente, pero bajo los plazos, formularios, presupuestos e indicadores subyace siempre un sueño: el deseo compartido por unas comunidades, un socio local y Madre Coraje de superar brechas de exclusión, pobreza e injusticias de todo tipo.
Este P200 no es un proyecto cualquiera. Habla de la memoria del terrorismo atroz que vivió Perú y de las profundas e históricas causas que alimentaron aquel conflicto: el racismo, la ausencia del Estado en muchas comunidades andinas y una injusticia secular. Lo hace sin deseo de venganza, pero desde la necesidad de no olvidar para aprender; de rescatar la verdad; de procurar reparación y justicia a las víctimas y, sobre todo, de contribuir a la reconciliación.
Con esas comunidades nos comprometimos en el año 2000, a través del Plan Integral. Hoy, con el P200, renovamos aquel compromiso junto a nuestro socio APRODEH, actualmente amenazado, como tantas organizaciones defensoras de los derechos humanos.
Frente a ello, el principio de solidaridad y el Amor Responsable que nos legó nuestro fundador vuelven a señalarnos el camino: cooperar para transformar la injusticia y avanzar hacia la Justicia Social.
