El pasado mes celebramos en Jerez de la Frontera nuestra convivencia anual de voluntariado, un encuentro marcado por la emoción y el recuerdo. Tuvimos el honor de contar con la presencia de la alcaldesa, M.ª José García Pelayo, cuyo acompañamiento es una muestra del sincero afecto que profesa a nuestra organización y, muy especialmente, a la figura de nuestro fundador, Antonio Gómez.
Esta convivencia ha sido la primera tras su reciente fallecimiento, y su recuerdo fue el hilo conductor de toda la jornada. Nos acompañó también su familia, en un acto que quisimos convertir en el homenaje que Antonio merece por parte de su querida Madre Coraje. Como parte de este tributo, compartimos un emotivo vídeo donde los voluntarios expresaron lo que su figura significó para ellos
Mi experiencia personal se resume en una confesión: yo estoy aquí por su culpa. Y para quienes teman un matiz negativo en esa expresión, lo diré con mayor elegancia: estoy aquí gracias a Antonio. Mi camino en Madre Coraje comenzó en 2007, colaborando en el taller de medicinas y prestando apoyo informático. Sin embargo, no fue hasta 2013, a raíz de un viaje de acompañamiento a Perú, cuando mi vínculo con Antonio se estrechó. En 2014 me pidió que asumiera la delegación de El Puerto de Santa María. ¿Quién podría negarle algo a alguien que lo dio todo por los demás? Su ejemplo de vida nos hace sentir pequeños; yo, desde luego, no pude decirle que no.
Más tarde, cuando llegó el momento de suceder a José Mª Laza en la presidencia, aunque necesité un tiempo de reflexión, en el fondo sabía que no podía rechazar una petición de Antonio. Incluso tras la transformación de la asociación en Fundación, y aunque él ya no estaba en el día a día, sus consejos y su aprobación final nos confirmaron que íbamos por el camino correcto. Antonio siempre creyó que el futuro de Madre Coraje debía cimentarse en una fundación; veía en esta forma jurídica la mejor garantía para que los valores y principios que él impulsó perduraran para siempre. Gracias al esfuerzo colectivo, logramos cumplir ese deseo, y él pudo vivir con satisfacción los primeros años de esta nueva etapa desde la Presidencia Honorífica del Patronato.
Esta es, queridos amigos, la obra de Antonio. Siguiendo su estela, tenemos la responsabilidad de continuar su legado aunque, como él solía decir, nos «complique la vida». Los más empobrecidos, razón de ser de nuestro trabajo, lo merecen. No ignoramos las dificultades de estos primeros años como fundación. En 2024, las nuevas normativas sobre residuos textiles impactaron directamente en nuestra principal fuente de financiación. Tras las medidas adoptadas en 2025, esperamos que en este 2026 los resultados sean finalmente palpables. Para afrontar estos retos no hemos tenido que «inventar la rueda», sino apoyarnos en lo que mejor sabemos hacer: la innovación en el reciclaje y el cuidado del medio ambiente que Antonio inició.
Estamos convencidos de que Antonio, junto al «Padrecito», nos sigue guiando para salir adelante.