En Pacsica, una comunidad altoandina de Apurímac, en Perú, el acceso al agua potable sigue siendo un desafío que afecta al bienestar y las oportunidades de muchas familias. Por ello, acabamos de iniciar un proyecto que representa mucho más que una mejora en las infraestructuras: es una apuesta por la salud, la dignidad y el futuro de toda una comunidad. Junto a Cáritas Abancay, la Municipalidad Distrital de Justo Apu Sahuaraura y Diputación de Málaga, estamos trabajando para que 60 familias comiencen a escribir una nueva historia de esperanza, fortaleciendo el acceso al agua segura, la organización comunitaria y la protección de un recurso esencial para la vida.
El proyecto “Acceso equitativo y seguro al agua potable con enfoque de derechos y sostenibilidad ambiental en la Comunidad de Pacsica”, que se desarrolla la provincia de Aymaraes, Apurímac, comenzó con la suscripción del convenio de cooperación entre Cáritas Abancay y la Municipalidad Distrital de Justo Apu Sahuaraura, reafirmando el trabajo articulado y fortaleciendo una alianza que apuesta por el desarrollo sostenible y el bienestar de las familias de este ámbito. Paralelamente, se realizó las gestiones correspondientes ante la Agencia Peruana de Cooperación Internacional (APCI), como parte del proceso formal que garantizará la adecuada ejecución y seguimiento del proyecto.
Como parte de la fase de arranque y acompañamiento, también se desarrolló la reunión de inducción y planificación con el técnico responsable del proyecto, espacio en el que se revisaron y validaron los alcances de la intervención, los objetivos, las actividades y los compromisos institucionales. Asimismo, se definieron las estrategias de gestión y coordinación que permitirán una implementación eficiente y participativa junto a las autoridades y la población beneficiaria.
Es así, que gracias al respaldo de Diputación de Málaga y Madre Coraje, este esfuerzo conjunto permitirá mejorar el acceso al agua potable, fortaleciendo las condiciones de salud, higiene y calidad de vida de la población. Así como fortalecer las capacidades de la Junta Administradora de Servicios de Saneamiento (JASS) y la revalorización de saberes y expresiones culturales ancestrales vinculadas al agua, como el Yaku Tinkay, reconociendo su importancia en la identidad de la comunidad y promoviendo una mayor conciencia sobre la protección y conservación de los recursos hídricos. En ese entender, más allá de la infraestructura, el proyecto apuesta por fortalecer la organización comunal, la participación ciudadana y la revalorizar los saberes ancestrales vinculados al agua de esta comunidad altoandina.
Con estos primeros pasos, la comunidad de Pacsica comienza a escribir una nueva historia de esperanza, desarrollo y mejores oportunidades para las familias más vulnerables de esta región. La Fundación Madre Coraje y Cáritas Abancay reafirman su compromiso de seguir trabajando junto a las comunidades más vulnerables para que el acceso al agua segura deje de ser una necesidad pendiente y se convierta en una realidad que impulse salud, bienestar y mejores oportunidades para las generaciones presentes y futuras.
